martes, 19 de agosto de 2008

Dia 11: Palacio de Dolmabahçe y Eminönü

Hasta último minuto no teníamos claro cómo íbamos a pasar el (ante) último día en Estambul. Es que nos hubiésemos quedado -a pesar del calor- mucho tiempo más.

Al final, decidimos visitar la otra gran atracción turística de Estambul: el Palacio de Dolmabahçe, y luego hacer un último paseo por la parte (más) vieja del centro -es que queríamos ver si nos cambiaban una ficha de backgammon que habiamos comprado en el Bazar de las Especias y por error, era de un material distinto, más tosco.

Dolmabahçe Sarayı (Palacio de Dolmabahçe)
Deberíamos haber hecho lo mismo que con Topkapı y con Santa Sofía: es decir, levantarnos pronto y estar a las 9:00 en las taquillas, pero llegamos a las 13:00. Si bien nos encontramos con una multitud de gente, tuvimos la suerte de llegar justo a tiempo para ver el cambio de guardia.



El cambio de guardia en sí no es nada del otro mundo - aunque sí nos sorprendió la altura de los guardias (bastante por encima de la media del hombre turco).

Pero más que nada, nos sorprendió fue ver como el oficial a cargo comprobaba hasta el último detalle de tanto el uniforme como la postura del guarda, quien se quedaría -como es habitual- parado como una estatua de cemento por una hora, bajo el implacable sol.



Una vez superado el escollo de la taquilla, nos adentramos en unos preciosos jardines, estupendamente cuidados, listas para la visita del Selamlık y del Harem.
Ambas visitas son guiadas y no sólo cuesta 20YTL para entrar por persona, pero además cobran 6YTL por cámara de fotos y 12YTL por video cámara.

Las visitas se hacen en grupo sólo - en turco o en inglés. Cada grupo sale cada 15 o 25 minutos, depende de la cantidad de gente. Es una visita relámpago, y hay guardas arreando a los turistas rezagados que se quedan mirando o sacando fotos (como nosotras)

Un poco de historia

El nombre Dolmabahçe significa "Jardín de Relleno" (dolma= relleno -sí, como la comida, y bahçe = jardín). Se llama así porque fue construído en el solar de un jardín que se mandó construir un sultán, y para hacerlo, rellenaron una cala sobre el Bósforo.

El Palacio de Dolmabahçe fue el primer palacio al estilo europeo construído en Estambul. Fue construído entre l842 y 1853 por el Sultán Abdülmecid (el Luchador, apodo ganado por su enorme tamaño y afición a los deportes).

Costó el equivalente de 35 toneladas de oro (a fecha de hoy, 1 gramo de oro cuesta 18€. Es decir, en Euros y al día de hoy, el castillo costó 630 millones).
La idea del Sultán era despejar los rumores que el imperio otomano estaba en ruinas, pero construir el palacio dicen que fue lo que efectivamente llevó el imperio a la ruina.

El decorador interior que contrató el Sultán era el encargado de la decoración de la Ópera de Paris, lo cual explica lo teátrico y recargado que es el palacio.

Dolmabahçe tiene la colección más grande del mundo de chandeliers y candelabros de cristal de Bohemia y Baccarat.

El palacio fue utilizado como centro administrativo del Imperio Otomano desde 1853 hasta 1922. Mustafa Kemal Atatürk -el fundador de la República Turca y primer presidente- murió en una pequeña habitación del haren el 10 de Noviembre de 1938 a las 9:05 am - hora en la que pararon todos los relojes del palacio como muestra de respeto.

El punto central del jardín es una fuente con una bonita estatua de cisnes.

Desde la fuente, se ve al fondo la entrada al Selamlık (que no está ni sobre la calle -a la izquierda de la foto- ni sobre el Bósforo -a la derecha de la foto)



Fue muy divertido hacer una cola de media hora bajo las caricias de Febo. (Gaby le dedica esta cola a Imma y nuestros paso por la Ciudad de las Ciencias de Valencia).



A la izquierda de la foto hay una puerta muy bonita que da a la avenida costera (que a esta altura se llama Dolmabahçe Cadessi), y que va dese Karaköy hasta Ortaköy y más allá:



Justo antes de entrar al palacio se produce un amontonamiento desagradable, porque hay que cubrirse los pies con una bolsas de plástico muy monas - suponemos que los turistas piensan que si no se tiran unos encima de los otros, las bolsas se van a acabar.



El Selamlık
El Selamlık (también llamado Mabeyn-i Hümâyûn) es la sección para los hombres, donde se llevaban a cabo los eventos oficiales.

Esta es la primera salita, una de las más sencillas.



Un ejemplo de la elaborada decoración.



Una de las grandes bellezas de este palacio es la Escalera de Cristal, con uno de los chandeliers -éste, de 2 toneladas de cristal (se recomienda ampliar la foto)



Pero lo más impactante de esta escalera es la balaustrada, construída -como no- de cristal de Baccarat, bronce y caoba (el palacio es tan frágil como el imperio Otomano en la época de su construcción)



Pero nada nos podía preparar para el Hall Ceremonial. No tenemos ni idea que tan alto es, pero nos dejó pasmadas y sintiéndonos como hormiguitas.



Si se fijan bien en la foto anterior (sugerimos ampliar la foto) se ve que las manchitas de color sobre el piso hacia el fondo son en realidad las muchas personas parte del tour.

Tanto nos impactó el tamaño de esta sala (fue construída para que cupieran 2500 dignatarios), que sólo acercándonos pudimos ver el chandelier

El chandelier que cuelga en esta sala pesa 4.5 toneladas, está construído íntegramente de Cristal de Bohemia y fue un regalo de la Reina Victoria. Hasta 1920 sus 750 lámparas se iluminaban con gas.

Con esto concluye la visita al Selamlık

El Harem
Si bien la decoración es puramente occidental, las costumbres son otomanas, con lo cual las mujeres vivían en un edificio separado.

Para visitar el Harem hay que salir por la puerta del Hall (al Bósforo) y rodear el palacio hacia la izquierda.

La decoración del Harem es mucho más sencilla y sobria.



Si bien aquí vivían las mujeres, el Sultán tenía su propia habitación aquí - con un lecho tamaño XXXL.



Sólo hay una estancia realmente lujosa en el Harem, la sala de las mujeres reales.



El resto del edificio está lleno de apartamentos para las diferentes concubinas, sus hijos y doncellas.

Al final de la visita se pasa por una exhibición de la vajilla y utensilios domésticos. El más entretenido es el siguiente "bar-librería" (recordemos que los musulmanes no pueden beber alcohol, según dicta su religión). El Sultan Luchador la tenía clara: muchas mujeres - como dicta el islam, lujosos hamams (baños) -como dicta el Islam- y también alcohol (hecha la ley, hecha la trampa)



Almuerzo en el bar de la terminal de ferry
No será gran cosa, pero este rinconcito enfrente del espigón de la terminal de ferry de Kabataş nos encantó: comida simple y barata, çay y tavla (backgammon), además de unas vistas espectaculares a la Mezquita Azul y Santa Sofía, y olas que explotan contra la orilla.

Andrea, como se ve en la foto, sigue alimentando su adicción a los dedos helados de limón de 0,50 YTL (aún no puede creer haber comido helados por 25 céntimos de Euro, cuando aquí debe pagar al menos 1€ entero)



Paseo por Eminönü
Luego del reparador descanso, cogimos el tranvía y fuimos hasta Eminönü. Nuestra primera parada fue la Mezquita Nueva (Yeni Cami)
Sólo en una ciudad como Estambul puede un edificio de 400 años llamarse "Nuevo".
La Mezquita Nueva (ver más info sobre la mezquita en Wikipedia - inglés) es una mezquita construída en el año 1663 por Turhan Hadice, la madre del Sultán Mehmet IV, sobre la base de la mezquita original que se había incendiado en 1660

Está situada enfrente de las terminales de ferry de Eminönü, en el centro comercial del Estambul de antaño, y está justo al lado del Bazar de las Especias.



Es una mezquita muy bonita y casi tan impresionante como la Mezquita Azul, si bien los turistas tienden a pasar de largo para sumergirse billetera en mano en el Bazar de las Especias.





Luego de la visita a la Mezquita, nos dedicamos a absorber al máximo imágenes y sonidos de una de los rincones más transitados y vividos de Estambul: el puerto de Eminönü

Desde el primer día, cuando pasamos en taxi desde el aeropuerto, nos quedamos encantadas con los pescadores codo a codo llenando el puente de Gálata



Una de las cosas de Estambul que más nos gustó es la venta ambulante: le confiere a una metrópolis tan grande como Estambul un sabor pueblerino que esperemos no desaparezca con las reformas que están siendo introducidas cara a la incorporación de Turquía a la Unión Europea (un ejemplo es que la prohibición de fumar en lugares públicos que entrará en vigencia en el verano del 2009 eliminará la tradición de fumar Narguiles (pipas de agua) en bares, lo cual es como cortarle los cuernos a los toros.



Las escalinatas y bancos fuera de la Mezquita Nueva son un perfecto bar improvisado, donde uno puede degustar los riquísimos bocadillos de pescado fresco, típicos de Eminönü.



O también una mazorca...



También es un muy buen lugar para ponerse al día con vecinos y amigos.



Pero en Eminönü, lo más típico son los barcos amarrados desde donde se venden los bocadillos de pescado.







El atardecer hoy os lo ofrecemos sobre la Mezquita Nueva.


Y como aún teníamos que cambiar la pieza defectuosa de nuestro juego de backgammon, nos dirigimos al Bazar de las Especias. El vendedor del puesto de backgammon nos cambió la pieza defectuosa) enseguida y disculpándose profusamente.
Nos pareció interesante que los turcos en general se desviven por clarificar cualquier duda que el cliente pueda tener con respecto a una compra hecha, o el precio de la cuenta - casi como si temiesen ser percibidos como deshonestos. Claro que habrá de todo, pero en general, no hemos tenido ni un solo problema con respecto al dinero, sino que todo lo contrario: una honestidad impoluta fue la norma.

Ya que estábamos, aprovechamos para hacer una segunda visita al turco catalán del Bazar a quien le compramos una caja de Lokum (los dulces conocidos como "Delicias Turcas".

Y para redondear una tarde espectacular, un çay en las puertas antiguas del Bazar, con vista a la Mezquita Nueva.



Olvidamos comentar que Andrea aprovechó para comprarse su disfraz de odalisca, para bailar la danza del vientre haciendo ruidito y todo (mucho, mucho ruidito, pero hay que ver lo feliz que se quedó, y lo bien que se le da bailar)

Foto dedicada a Mónica, quien es quién introdujo en Andrea el gusanillo por las danzas orientales.



Y con esto, termina nuestro día 11.

Sólo nos queda empacar tranquilamente y mentalizarnos para la vuelta

Hasta mañana, pues!

1 comentario:

joaquim dijo...

Quizás mi último comentario....acerca del cambio de guardia. Algo parecido ocurre con el cambio de guardia en la tumba del soldado desconocido en Atenas. Lo mejorcito del ejercito griego va para alli, solo chicos bien altos y bien guapos!!
La vestimenta de los griegos tiene mas guasa; llevan una especie de uniforme con una faldita, y debajo unos leotardos bien gruesos. Pues bien, esta el oficial de turno que se encarga de poner en su sitio cada pliegue de la falda, imaginaros!!! jejejeje
Fins aviat guapas!!! Petons per les 3.