sábado, 16 de agosto de 2008

Dia 8: El Cuerno de Oro

Hoy salimos razonablemente temprano por la mañana, con la intención de visitar los barrios más conservadores (musulmanes) sobre el Cuerno de Oro. En realidad, fuimos improvisando sobre la marcha.

Antes que nada, una aclaración: El Cuerno de Oro es el nombre occidental, porque los turcos simplemente le llaman Haliç, que significa "estuario, bahía".

Y el nombre turco es mucho más explícito, ya que esta extensión de agua del ancho de un río es un estuario que desemboca en el Bósforo

El nombre Cuerno de Oro proviene de una leyenda que dice que los bizantinos lanzaron al agua todos sus tesoros durante la invasión otomana, y por eso quedó el agua con un tono dorado. Debe ser leyenda, o hace muuucho tiempo, porque ahora es el agua más sucia que hemos visto en algún tiempo.

La cabeza del estuario está unos pocos kilómetros tierra adentro, y se nutre de los ríos Kağıthane and Alibey, en la zona justamente adonde nos dirigíamos: el barrio de Eyüp

Para que se ubiquen, el Puente de Gálata cruza el Cuerno de Oro. De un lado está Eminönü (por donde nos paseamos ayer), y del otro, Gálata (con su famosa torre), Tünel y Beyoğlu (donde estamos parando nosotras)

La convergencia del Cuerno de Oro con el Bósforo es la intersección marítima equivalente de Diagonal y Paseo de Gracia (Barcelona), Corrientes y 9 de Julio (Buenos Aires) o, mejor aún, Picadilly Circus, pero en versión acuática.

Parte 1: Eyüp y el café Pierre Lotti

A continuación se ve el mapa con el recorrido.



Abrir mapa grande en otra ventana


Comenzamos nuestro periplo en tranvía hasta Eminönü y cogimos uno de los botes de la IDO que salen desde un amarradero al otro lado del puente del Bósforo, en dirección opuesta al Bósforo.

Por un momento pensamos en ir en una de las muchas barquitas que ofrecen el mismo recorrido pero con un máximo de 6 pasajeros, pero al ver lo mucho que se mueven con las olas de los otros barcos, preferimos la aglomeración del ferry normalito.

Aquí se ve el bote en cuestión:



Lo primero que se ve, claro está, es la torre de Gálata, al otro lado del Cuerno de Oro.



Lo primero que nos llamó la atención al subir al ferry fue que la enorme cantidad de mujeres con hijab - una proporción mucho más alta que la normal.




Como la curiosidad nos carcome, hemos buscado en internet y nos hemos topado con un foro con información muy interesante sobre el tema de la vestimenta de la mujer musulmana.

Aquí está el enlace a la sección vestimenta del foro www.musulmanas.org por si os interesa.

Lo que no encontramos en ningún lado del foro es por qué las mujeres deben cumplir al pie de la letra con el hijab (comportamiento, modestia, cubrirse por completo), mientras los hombres no lo hacen - al menos no es Estambul donde van con shorts, camisas de mangas cortas, etc (en otros sitios los hombres también van cubiertos con ropas holgadas, no transparentes ni brillantes, tal como comanda el Qu'ran).

Tampoco encontramos explicación a cómo hacen para aguantar el calorón. Porque hemos descubierto que sí pasan tanto calor como nosotras las infideles occidentales:



Sí, esa mancha gris que se ve en su espalda es sudor puro y duro. A través de la ropa, el tapado. En fin.

Y basta del tema que no os queremos agobiar.

Subiendo por el estrecho, justo antes del puente Atatürk, se ve a mano derecha el Museo Rahmi Koç (Rahmi Koç Müsezi), especializado en transportes de todo tipo. El museo está situado en el barrio Hasköy.




El paisaje urbano es de perfil más obrero e industrial (en la siguiente foto la margen izquierda cerca de Fener), y lo único que destaca son las innumerables alminares de las mezquitas que pinchan todo el cielo de Estambul.




Al acercarse a la cabeza del estrecho se ve un manchón gris en la ladera. Es el cementerio de Eyüp, donde hay enterrados tanto gente de prestigio (en mauseleos) y la gente del pueblo (en la ladera de la colina).

Arriba de la colina está el café donde un francés llamado Pierre Loti solía pasar sus tardes, escribiendo y disfrutando de la vista del estrecho. El café no es el mismo, pero la vista vale la pena.



El embarcadero de Eyüp es el de más movimiento después del de Eminönü. Está a 200 mts de la calle que lleva a la Mezquita (saliendo, cruzar con mucho cuidado y velocidad la avenida) y caminar hacia la derecha en la primera calle. O seguir las masas, más fácil.



Eyüp es el cuarto destino de peregrinación más importante para los musulmanes (luego de Mecca, Medina y Jerusalem), ya que aquí descansan los restos de Abu Ayyub al Ansari (Eyüp Ensari, en turco), amigo del profeta Mahoma y parte del liderazgo original, quién murió aquí durante el sitio de Constantinopla (674-678).

El Sultan Ahmet el Conquistador ordenó en 1453 se construyera una tumba en el solar donde descansan sus restos, y la mezquita que ahora ocupa el lugar central del pueblo. La mezquita original fue derruída por un terremoto, y la actual la construyó el Sultan Selim III en el 1800.

Hay un mercadillo en la calle principal (Iskele Cadessi) que lleva hacia la mezquita, donde se venden desde los pañuelos para la cabeza tan populares, hasta copias baratas del Qu'ran o "tasbiths" de plástico.









El tasbith es el rosario musulmán, tiene 33 cuentas que hay que recorrer 3 veces para invocar los 99 atributos divinos.



Al llegar a la mezquita, hay una plaza con una fuente. Aquí nos encontramos con niños de varias edades vestidos con unos trajes blancos muy ornados . Esta vestimenta es parte del ritual de circumsición (sünnet) - un evento familiar tan importante como la primera comunión cristina o el barmitzvah judío.

Aquí vemos las caras de orgullo de los familiares de uno de los niños.



Que el ferry estuviera lleno de mujeres en hijab se explica al ver el recinto de la mezquita con una muy alta proporción de mujeres.

Hacía un calor fenomenal, pero ahí estábamos, firmes. Si ellas, con toda esa ropa puesta pueden, nosotras también ;)




Ésta es la entrada para las mujeres (hombres y mujeres tienen entradas separadas)
Fíjaos en la puerta: es como un toldo enrollado. Así son todas las puertas de las mezquitas que hemos visto.



Esta es la vista de la mezquita desde la plaza central. Detrás, lugares para comer y a la izquierda, el camino hacia la Tumba, el cementerio y el teleférico que sube a lo alto de la colina del cementerio.



Ya estamos entrando al cementerio. La escalera que se ve en la foto sube hasta lo alto de la colina, atravesando todo el cementerio. Nosotras seguimos para la derecha, camino al teleférico.








Vista de las tumbas desde el teleférico.



Vista desde la estación del teleférico



En la siguiente foto, se ve la cabeza del estrecho.



Y aquí, el café de Pierre Lotti, versión moderna.






Luego del reponedor (aunque modesto pero delicioso tost - tostado de queso de cabra local- que nos comimos), emprendimos el viaje de regreso.



La subida a los ferrys nos hizo entender lo que sienten las vacas cuando van al matadero. Antes de llegar el ferry al embarcadero, la gente se apiña en la pequeña sala de la estación. Cuando se abren las puertas, la gente se mete a presión por el embudo formado por la puerta, se abren en abanico para luego volver a embudonarse para subir al bote por la estrechísima pasarela.

Alguien me comentó que el sudor actúa de vaselina lo cual en teoría debería facilitar el proceso, pero la masa es tan compacta que en realidad te elevan y te suben sin necesidad de caminar.

Por suerte, en esta subida la masa fue mucho menos densa, lo cual nos permitió sacar una foto.



Parte 2: Fener y Balat - los barrios griegos y judíos de Estambul

En realidad, de la población griega lo único que vimos fueron carteles en griego y el edificio de la sede del Patriarcado Ortodoxo Griego.

Dentro del precinto está la iglesia de San Jorge, que se remonta a 1720, sin embargo la iglesia tiene muebles y objetos de mayor antigüedad.



El interior del edificio es lo más cercano a barroco que se puede pedir; un severo contraste con la austeridad predominante de las mezquitas.
Aquí la decoración es muy elaborada, y tiene muchísima iconografía sagrada.

En la foto abajo se ve a San Jorge.








Al salir de la iglesia, fuimos a dar una vuelta por el barrio, que nos había recomendado nuestro casero, Cenk.

Es un barrio bastante humilde, con casas en un estado deplorable pero que al parecer está comenzando a ser arreglado.









La gente, como en general, o bien nos ignoraba o era amable. Muchos turistas no había. De hecho, no nos cruzamos con ninguno desde el inicio del paseo donde vimos un grupo al lado del bus turístico que se dirigían a visitar la iglesia (dudamos que los lleven por estos barrios)

Luego del paseo, fuimos a esperar al ferry para nuestro próximo destino.
Hacía un calor, bueno, para que repetirnos... Como no había baretos con mesas al fresco y backgammon y çay, optamos por hacer lo que hacen muchos estambulitas un fin de semana: sentarnos a la sombra de un árbol a la orilla del agua.



El señor de la foto arriba estaba cometiendo sacrilegio. Es decir, estaba encendiendo una barbacoa con un soplete. Gaby pudo contener el aullildo de horror, y se limitó a hacer la foto.

Estando en Estambul, no puede faltar el çay (té). Esta familia lo sabe bien, así que se vinieron a hacer un picnic con la bombona (garrafa) de butano y la tetera tamaño familiar.



Esta pareja a continuación nos llamó la atención por ser como una postal de "normalidad" conservadora de clase media baja. Y por tener un bebé en los brazos. Nos dimos cuenta que en realidad casi no vimos bebés en general - aunque sí muchos niños muy pequeños, correteando libremente por las calles. Esto no significa que hayamos visto chicos de la calle. Los habrá, pero en general no hay muchos mendigos. Nos preguntamos si tiene algo que ver con eso de la caridad obligatoria del Islam.



Hablando de niños, zambullirse al agua parece ser uno de los pasatiempos predilectos en verano.



Este chico en particular tenía las gradas llenas de espectadores.



Al final, luego de una larga hora, llegó el ferry y nos fuimos hasta Üsküdar, en la orilla asiática.

Parte 3: Üsküdar y Kadiköy



La verdad es que no nos gustó nada. Hay dos sitios de interés turístico en este barrio: la torre de Leandro y "La Gran Colina de los Pinos" (Büyük Çamlica).
La torre de Leandro es una trampa para turistas; es cara, además del corto viaje en bote, y no se ve nada que no se vea desde la costa. Así que no fuimos.
La Colina requiere un viaje en taxi, y un día razonablemente despejado - nos tocó, como de costumbre, uno con tanta calima que apenas se veía la otra costa del Bósforo.

Así que enfilamos (otra vez) para Kadiköy. Luego de buscar infructuosamente un bus (ver foto de arriba), pedimos ayuda y nos aconsejaramos que cogiéramos un dolmuş,

El dolmuş es un minibus que sigue recorridos fijos, tienen capacidad de entre 6 y 12 pasajeros y se mueven entre el tránsito como veloces anguilas en el agua.
Las paradas están indicadas por un cartel azul con un cuadrado en blanco y en el medio, una letra D negra. Sin embargo, aunque en el parabrisas del dolmuş está indicado el recorrido - o al menos el destino, éste no es el caso para las paradas. Hay que esperar que paren y ver dónde van.

Se paga pasando el dinero a otros pasajeros más próximos al chofer, indicando cuántos y el destino.

Por ejemplo, nosotras eramos 3 e ibamos a Kadiköy, así que dijimos "uç, Kadiköye kadar"
bir: uno
iyi: dos
: (uch tres
El viaje cuesta 1,50YTL o 1,60YTL, depende del largo del recorrido.

Llegamos a Kadiköy. La terminal de buses y dolmuş está al lado del embarcadero principal.
Nos hacía ilusión ver la avenida Bagdad, que dicen que es el Paseo de Gracia local, pero no nos daba el cuerpo.

Así que optamos por ir a un café en el puerto, y ver el atardecer todo por lo alto.






Y aquí está, el atardecer. Esta vez, la foto la hizo Rosa (aviam si t'agrada,Núria!).



En realidad, el atardecer lo terminamos de ver desde el barco, lo cual fue aún mejor porque pudimos ver otros ángulos. En la foto de hoy, se ve el sol poniéndose detrás de Santa Sofía.

Lo mejor fue al llegar a Beşiktaş: había luna llena... je.je. (segur que t'agrada , Marteta!)



(Foto de Gaby, que con el bastón va más lento y rezagada se demoró lo justo para hacer la foto)

Y con esto acabó un día muy largo, tal vez no tan espectacular como otros, pero sí interesante.
Este sea posiblemente uno de los recorridos que muchos turistas de 4-días-en-Estambul nunca lleguen a hacer, así que esperamos les haya gustado.

Hasta mañana.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy preocupado porque, a raíz de la carencia de bares en Kadiköy, y contando lo bebido en el Pierre Lotti y en Cenk, contabilizo sólo 2 cafés en el día. Y creo que la dieta turística acostumbrada de estas damas viajeras, exije mucho más que eso.
No sea cosa que la falta de cafeína ocasione daños colaterales no deseados.
Una pregunta: ¿el turco se pronuncia tal como se escribe? de lo contrario. el hablar y ser comprendidas debiera considerarse una proeza digna de los juegos olímpicos.
No desfallezcan con el blog porque es muy, pero muy interesante.
el lector anónimo

marta dijo...

(...se molt be que des d'aquest port, jo no puc arribar on ets tu...-sau-) gràcies per la lluna !!!!!!!!!!
aquest viatge m'està resultant fascinador en molts aspectes.
de sempre ha estat un lloc encisador per mi, peró tal i com l'esteu describint, sembla talment que l'estigui fent amb vosaltres.
es molt d'agrair !!!!!
petonàs per les 3