martes, 12 de agosto de 2008

Dia 4: por casa y en Asia

Deciamos ayer que sobrevimos. Pues mentira.

Hoy ni una grua nos pudo levantar. Así que nos quedamos por casa, escribiendo en el blog (que a juzgar por el tamaño de la entrada de ayer, es casi casi una guía enciclopédica), a ver si hoy somos más breves, que si bre, dos vec bue.

No comentamos nada de las 5 llamadas diarias a rezar. Otra que campanadas. El moicin de turno se enchufa a un micrófono y mega parlantes y durante un par de minutos megafonea trozos del Corán a todo el barrio.

Tenemos una mezquita a la vuelta de la esquina, pero esto en sí no es sorprendente, porque en Estambul pateas un tacho y se caen 3 mezquitas. En serio.

Como a Rosa le daba algo si pasaba más de una hora sin hacer fotos (hey! que tiene su propio record de 2000 fotos día que superar), hizo fotos de la calle y del apartamento. Aquí van:



Esta es la vista desde la ventanita que está a la izquierda del sofá donde está Andrea sentada.



Se está muy bien en este piso, la verdad. Lo único es que no hay agua. Son las 12:30 de la noche, y el barrio entero sigue sin agua desde esta mañana a primera hora. Ni explicarles lo incómodo que está siendo. A ver si mañana hay, porque si no será un verdadero problema: el vater y los platos se solucionan con agua en bidones de 5 litros, pero no podemos ducharnos o lavar ropa, y con el calor que hace, ya os podéis imaginar. En fin, ya encontraremos una solución.

Al final, después de comer decidimos viajar a Asia.

Bajamos a pie por las amigables cuestas y escaleras del barrio. Para muestra, un botón:



Resulta ser que la costa acá abajo es una preciosidad, tenemos que ir a hacer un te o algo a la orilla del Bósforo, se está de bien con el fresquito del viento del estrecho...

Aquí se ve a la Señora Gabriela Prado Salas, luciendo un modelito combinado de sombrero y bastón a la orilla del Bósforo.



Hoy perdimos la virginidad busera, es decir, nos atrevimos a paladear las delicias de los buses locales. Muy nuevos que digamos, no son. Pero cumplen con la faena. Así como a los barcos, la gente sube en marcha.

Un par de paradas más tarde, nos bajamos en Beşiktaş, desde donde salen cada 15 minutos los ferries hacia Asia.

El viaje dura unos 20 minutos, se puede usar el Akbil, y cuesta sólo 1,40 YTL! Está como pasarse el día yendo de Europa a Asia y vuelta otra vez.

Es, demás está decir, fantástico. Hay una vista genial de Estambul y sus mezquitas palaciegas.

(foto prestada por la Revista Hola)



Fuimos a un barrio llamado Kadiköy, en el mapa a la derecha abajo.


Ver mapa más grande

En realidad, no vimos mucho de Kadiköy, porque es enorme. Nos quedamos en la zona céntrica cerca de los muelles de los ferries. Pero nos encantó poder pasar unas horas dentro de la vida cotidiana de los estambulitas de clase media, sin ningun turista a la vista.

La gente muy amable. Tanto es así, que en un momento Gaby se sentó en una escalera para consultar el mapa (y dar un respiro a la espalda) y un señor sentado fuera de su comercio nos acercó un par de banquetas, y hasta nos ofreció un vasito de te! (que no aceptamos, pero el gesto fue encantador)

Esta zona tiene tiendas de comestibles de lo más pintorescas.






Hojas de parra, utilizadas para hacer los Dölma que tanto nos gustan.



Hay dos cosas que son tan típicas de Estambul como el mate porteño: el çay (té) servido en vasitos pequeñitos de vidrio, y el backgammon.

La mayoría de bares tienen un juego disponible por mesa. Caminando por una de estas calles, nos topamos con una tienda que sólo vendía juegos de backgammon. Y Gaby, tras años y años con querer pero no poder (por lo caros), pudo comprarse uno: de madera maciza y tamaño baño, como corresponde. Y por la módica suma de 30 YTL (17€) - el precio de una cena muy modesta.

Ahora necesita contrincantes... (Marta? MARTA!!!)

En la foto se ve el agujero que dejó el juego que compramos.



Más callecitas - ésta llena de anticuarios s, y señores -como habitual- bebiendo té.



Otra callecita, ésta con las típicas casas Otomanas de madera



Algo que no habíamos visto antes, y no sabemos si es típico del barrio o que: masas de hiedra cubriendo la calle, como si fuera un techo.




En la calle de las hiedras había un montón de bares con mesas bajas afuera, cada una con su juego de backgammon. Luego de horas de caminar, era hora de un refresco (no, nada de café, el café en Turquía viene con poso y es muy fuerte).



Seguimos dando vueltas luego del café, y nos encontramos con una tienda inusual para ojos no islámicos:



Y dieron las 20:00, hora de volver al ferry y a casa.

Esta foto la hizo Andrea. En serio. Esto es lo que se ve en Estambul al atardecer desde la costa asiática (en este caso, la cúpula de la Mezquita Azul)




Y ahora nos vamos a desmayar en la cama, siendo la 1 de la mañana y luego de casi dos horas de escribir esto mientras sonaba tango en la casa de algún vecino.

Mañana más.

2 comentarios:

Marta dijo...

noies, sempre em sorpreneu !!!!
això de fer un diari de bitàcora del viatge és tot un punt !!!
gràcies per distreurem cada matí al entrar a la feina.
ja m'agradaria estar sentada en una d'aquestes taules fent un backgammon, jejeje...
disfruteu molt !!!!!!!!!!!!
una abraçada i petonets x 3 !!!!!!!
marta

Anónimo dijo...

Molt bé, posats a demanar des de Arenys de Mar jo vull:

- una estada al sofà amb l'Andrea
- un,dos,tres, quatre te's amb la rousi
- un curs de fotografia amb la gabi

Us anem seguint!! molts petons i bon viatge!

Gemma i Montse